subscribirse: Publicaciones | Comentarios

La hipnosis en España en el siglo XIX y XX. El Dr. Camino y la hipnosis.

0 comentarios
La hipnosis en España en el siglo XIX y XX. El Dr. Camino y la hipnosis.

En otro artículo sobre el Dr. Camino presentamos parte de las fotografías publicadas en relación con la hipnosis. No pudimos completar entonces el abanico entero de temas y localizaciones propuestas para clasificar sus fotografías, por lo que rematamos esa tarea con imágenes de este artículo, que estomos seguros disfrutarán.

Ya comentamos que el Dr. Camino fue psiquiatra militar, destinado durante algún tiempo en Marruecos (Tetuán, 1916; Arcila, 1926-7). Allí tuvo la oportunidad, seguramente para sorpresa y extrañeza de la población local, de practicar sus dotes para la hipnosis y la sugestión. Según se desprende de las imágenes que conservamos realizó estas prácticas, al menos ocasionalmente, en patios exteriores a la vista del público, con el previsible jolgorio de la chiquillería acompañante que no podría perderse espectáculo semejante. Junto a la inmortalización de ese tipo de demostraciones públicas, también se interesó en retratar las diversas técnicas sugestivas y de hipnosis.

El Dr. Camino, ejemplo perfecto de una psiquiatría colonial de presupuestos apriorísticos demasiado paternalistas y despreciativos de la cultura local, consideraba que debido a los rasgos psicológicos de los lugareños, precisamente por un cierto primitivismo e incultura, les hacían “un excelente sujeto para aceptar con facilidad suma y dar por hecho todo aquello que favorable o adversamente impresione sus sentidos e imaginación; esto es, para sugestionarse o autosugestionarse”. En el capítulo de 1928 dedicado “mis prácticas hipnoterapéuticas en las cabilas de Marruecos” escribía:

Recuerdo el caso de un moro joven y fuerte que llegó a mi diciéndome que una mora vieja, mediante ciertos exorcismos y hierbajos, le había dejado “impotente”; del estudio que de él hice, deduje que su “impotencia sexual” era debida a un fenómeno de autosugestión, sostenido por hábito y temor obsesivo. Bastome tan sólo una simple sesión de hipnosis acompañada de órdenes enérgicas contrasugestivas y de persuasión de que su impotencia iba a desaparecer ante el poder de mi ciencia, de mis nervios y de mi voluntad, para que adquiriera su pronta curación, pues al día siguiente me explicaba que él por la noche había “chapado” cuatro veces con su “mujera””.

Resulta más impresionante el beneficio que supo extraer de la hipnosis en la práctica quirúrgica con “heridas incisas y contusas de caries dentarias, de flemones y abscesos, algunas luxaciones, etc.” donde sajó, extrajo y cosió a sufridos marroquíes hipnotizados. “Recuerdo el caso de otro moro que se presentó en el hospital militar de Arcila (siendo yo director) con el pabellón de una oreja completamente desprendido a cuenta de un gumiazo que le infirió en riña otro moro; …procediendo seguidamente a suturarle el referido pabellón, durante la operación , el herido no exhaló el menor quejido; vuelto de su hipnosis, le hice mirarse en un espejo, y al verse nuevamente con su oreja en su sitio, no pudo menos de exclamar ante las personas de su familia y otros moros que le acompañaban: Este “tebic” (médico) estar más que “santón”; estar Dios”. Anestesia hipnótica o aguante estoico de los enfermos cabileños, lo cierto es que ya en su primer libro sobre hipnosis incluyó una imagen de una operación quirúrgica que él realizó. Lo que no aclara es qué hace allí ese niño que permanece asombrado a los pies de la camilla.

Picado por la curiosidad sobre tan peculiar y para mi desconocida técnica de “psicoterapia grupal”, pregunté su punto de vista a Fernando Cadenas, documentalista de su tío-abuelo el Dr. Camino y otras personalidades familiares (recordemos, por ejemplo, que su hermano fue el poeta León Felipe). Avisándome de que su respuesta sólo puede tomarse como una opinión personal a nivel de documentalista y no de experto en la materia, me cuenta (y con su permiso lo re-cuento yo):

En mi opinión hay fotos ciertamente muy pintorescas y a nuestro juicio -creemos que coincidimos en ello – demasiado teatrales. Pero entendemos que este tipo de fotos son solo eso: fotos de escenas preparadas precisamente para ser fotografiadas, con la intención, supongo, de ilustrar alguno de sus libros o artículos. De ninguna manera puede interpretarse que sean fotografías de espectáculos públicos preparados por el Dr. Camino, puesto que el era totalmente contrario a la hipnosiscomercial” o de exhibición, como puede leerse en varios escritos suyos sobre la ética de la práctica de esta actividad, exigiendo entre otras cosas que fuese practicada exclusivamente por profesionales médicos, aunque contradictoriamente haya documentadas “curaciones” por parte de personas sin tal titulación que aprendieron las técnicas hipnóticas del Dr. Camino.

Pero volviendo al tema de las fotografías, existen algunas de lo que podríamos denominar sesiones de hipnosis colectivas que creo que era la manera en que el Dr. Camino (y otros colegas suyos) trabajaban, según demuestran alguno de sus escritos, fotografías, etc. Así me consta también por algunas cosas que me contaba mi propio padre, que acudía a veces a las sesiones de hipnoterapia de su tío. Entiendo que ello pueda parecer extraño – la presencia de espectadores o testigos – y pueda quizá de ahí inferirse lo de las sesiones públicas, pero es que el Dr. Camino entendía, y así está escrito en algún artículo suyo sobre la ética de la hipnosis, que en las sesiones de hipnoterapia debería estar siempre presente como testigo alguna persona o personas solventes. Puntualizó, además, que casi todas las personas que se ven en las fotografías, eran pacientes hipnotizadas o que iban a ser hipnotizadas. Volviendo al testimonio del Dr. Camino, se entraba en su consulta donde se encontraban todos sus pacientes alineados a lo largo de sus paredes e iba pasando frente a ellos sumiéndoles en estado de hipnosis por medio de distintas maniobras, supongo que según la receptividad de cada uno. Es de suponer, por otra parte, que antes de que un paciente pasara a recibir este tipo de tratamiento en las sesiones colectivas, el Dr. Camino habría tenido con cada uno de ellos una o varias consultas individuales en las que habría llevado a cabo su diagnóstico y decidido a cuántas sesiones de hipnosis colectiva debía someterse posteriormente. Me parece, por otra parte, que esta forma de proceder sería la que utilizaría en su masificada consulta del Dispensario de la Cruz Roja de Madrid, pero que sería diferente con los pacientes de su consulta particular en la calle Magdalena.

Otra posible explicación complementaria para explicar tan teatral puesta en escena es que las fotografías fueran tomadas en el transcurso de alguna demostración pública “especialde las técnicas de hipnosis en la propia consulta de la Cruz Roja, de igual forma que los periódicos de la época anunciaron alguna de sus conferencias.

En cualquier caso, sin duda fueron en esas clínicas, además del manicomio de Ciempozuelos y el hospital militar de Carabanchel, donde retrató a otro gran número de personas como ilustración de diversos cuadros clínicos.

 

Sociedad de Hipnosis Profesional. Sociedad para la formación profesional de la hipnosis clínica en habla hispana.

Registro Legal: 171997 C.I.F. : G – 97476055. Telefono: 902 006 624.